Centro de bienestar Origen

Centro de bienestar Origen

Guau! Vaya día más caluroso nos ha tocado hoy. Desde que nos levantamos no he parado de jadear. 

El paseo de esta mañana fue muy light, mi mami tenía prisa porque llegaba tarde a su clase de pilates.

Déjenme que les cuente cómo empezó todo en ese maravilloso lugar 

Todos los que conocen a Ale saben que no le gusta hacer deporte. Y es que cogía el ascensor incluso para subir a un primer piso. Cuando se quedó embarazada sabía que tenía que hacer algo más, prepararse para el gran día del parto. 

Comenzó a informarse y encontró en Sarriguren un centro muy cuqui en el que impartían clases de yoga para embarazadas. Y vaya si empezó Hasta que la súper tripa (y la ciática) no la dejaron seguir.

Una vez se recuperó del parto y del verano más intenso que nos había tocado vivir, decidió probar pilates. 

Le gustó tanto la experiencia que a día de hoy sigue acudiendo a clases. Y es que la profe, Leti, es súper cañera. Mi mami dice que es una luz en su camino y que siempre tiene un buen consejo para darle.

 Al principio eran clases para recuperarse después del embarazo. Hacían ejercicios para fortalecer los músculos, suelo pélvico y demás cosas que tienen las humanas hembras en su cuerpo.

Al ser post parto, las mamis acudían con sus cachorritos a clase y a veces los usaban como pesas. También dedicaban tiempo a la relajación, a la conexión con su bebé.

¡Las clases eran tan especiales! ¿Sabían que la primera vez que Adriana gateó fue en clase de Pilates? ¡¡¡Sí!!! La peque tenía como seis meses y mi mami se emocionó un montón. No se a qué se debe tanto jaleo, si yo comencé a andar al de unos días de nacer En fin, cosas de humanos.

Luego la nena no paraba y las clases de post parto pasaron a ser clases normales, sin bebés. Y ahí mi mami llegaba a casa súper tonificada. Y al día siguiente se quejaba de un dolor que causaba adicción: las agujetas.

Un año más tarde continúa con sus clases, y es que ya no puede vivir sin ellas.

Es un centro que desborda factor humano. Como dice siempre Javi: “sólo quiero que estéis a gusto”.  Él es otro humano, valiente emprendedor que se animó a abrir un centro especial para gente especial. La armonía, el buen rollo se transmite y así da gusto. Una pena que no haya cupo para Pilates cuatro patas, ¡con la energía que tengo yo! Pero bueno, supongo que si alguna vez necesito algún masaje, Javi me lo dará. Puede que un día de estos me anime a una clase de mindfulness, de yoga Que desde que no juego con mis amigos los bracos siento que me estoy oxidando. En fin, servicios varios con profesionales mágicos. 

Mami y Adriana ejercitando brazos
En pleno confinamiento seguíamos con las clases. Yo estaba de morros porque no me dejaban jugar con la pelota gigante…
6 Comments
  • Laura
    Posted at 12:32h, 27 agosto Responder

    Muy buena la historia de hoy Valentina!!
    La constancia es un punto importante para lograr nuestros propósitos.!! 👏🏻💪🏻💪🏻

    • Alejandra Arana
      Posted at 14:40h, 27 agosto Responder

      Muchas gracias Lau! Lo que dices, la constancia es súper importante! XOXO

  • Micaela
    Posted at 22:00h, 27 agosto Responder

    ¡Me súper encanta!

    • Alejandra Arana
      Posted at 09:43h, 28 agosto Responder

      Muchísimas gracias bonita!

  • Javier
    Posted at 08:52h, 28 agosto Responder

    Que preciosidad de historia, se nota que lo has escrito con mucho amor. Me ha encantado.

  • Maribel
    Posted at 22:36h, 28 agosto Responder

    Me encanta,

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